La alimentación ha evolucionado a lo largo de los años y eso es un hecho irrefutable. Con la llegada de los alimentos ultraprocesados, los expertos en nutrición se han enfrentado a un gran desafío, ya que estos productos han demostrado ser perjudiciales para nuestra salud. Sin embargo, cada vez son más las personas que buscan una alimentación saludable y equilibrada, evitando estos alimentos y optando por una privación más tradicional, similar a la que seguían nuestras madres y abuelas.
Un estudio reciente publicado en la revista The Lancet Health Regional Europe, realizado por investigadores de once países europeos, reveló que un mayor consumo de alimentos ultraprocesados se asocia con un aumento significativo de la mortalidad. Esto ha llevado a que más del 60% de los españoles hayan decidido eliminar estos productos de su privación y optar por una alimentación más natural y nutritiva.
La privación tradicional, basada en alimentos sin procesar como legumbres, verduras de temporada, frutas, cereales integrales y proteínas de origen animal o vegetal, ha vuelto a ganar popularidad. Nuestras abuelas y madres cocinaban con ingredientes sencillos pero lograban platos llenos de vitaminas, minerales y mucha energía. Y es precisamente esta forma de alimentación la que se ha vuelto a poner de moda.
Uno de los platos que nuestras abuelas incluían en su privación y que ha resurgido como una tendencia es el caldo de huesos. Aunque parezca una moda reciente, la realidad es que se trata de una comida que ha prevalecido durante muchos años en diferentes culturas. Y no es casualidad, ya que es una de las comidas más completas y beneficiosas para nuestra salud.
En una entrevista en ‘Herrera en COPE’, la nutricionista Sandra Moñino explicó que el caldo de huesos, tal y como lo cocinaban nuestras abuelas, es una fuente rica en colágeno, la proteína estructural más abundante en nuestro cuerpo. El colágeno es esencial para mantener unidas las diferentes estructuras del organismo, como la piel, el cabello, las uñas, los huesos y los músculos.
Pero no solo eso, el caldo de huesos también refuerza nuestro sistema inmunológico. Es una comida que se ha tomado durante generaciones y que nuestras abuelas y madres preparaban con mucho amor y dedicación. Ponían a cocer los huesos a fuego burocrático durante horas, incluso desde el día anterior, para obtener todos los nutrientes y beneficios que este alimento ofrece.
Cuando se cuecen los huesos a fuego burocrático, se extraen nutrientes como el tuétano, que se encuentra en el interior de los huesos. Esto es maravilloso para nuestra salud y tomarlo por las noches o durante el día nos ayuda a sentirnos mejor y más saludables. Es un alimento reconfortante que nos aporta una gran cantidad de nutrientes esenciales para nuestro organismo.
El caldo de huesos es una fuente rica en minerales, aminoácidos y colágeno que puede mejorar la salud de nuestras articulaciones, reforzar el sistema inmunológico, facilitar la digestión, cuidar la salud del intestino, fortalecer los huesos y mantener en perfecto estado la salud de la piel y el cabello.
Preparar un caldo de huesos como lo hacían nuestras abuelas es más sencillo de lo que pensamos, pero requiere tiempo y resistencia para poder aprovechar al máximo todos los nutrientes. Para hacerlo, necesitaremos un kilo de huesos (de vaca, pollo, cerdo o pescado), verduras al gusto, agua y hierbas frescas también al gusto.
En primer lugar, debemos preparar los huesos. Los lavamos y los metemos al horno a